Noches de manos frías
en alcobas sombrías.
Se desangra a escondidas
con la mente dormida.
¡Despierta, niña! ¡Despierta!
La muerte no se imagina.
Es pecado lamentarse
por ficciones anodinas.
¡Despierta, niña! ¡Despierta!
El tiempo que soñarías...
¡Acabó hace tantos siglos!
No lo reconocerías.
Pero sigue soñando...
Noches de viejos ríos
en navíos de nube.
Asesina al querube
que quería dormir.
¡Luz de luna! ¡Luz de luna!
¿Lo irías a permitir?
Es pecado no vivir
como uno debería.
¡Luz de luna! ¡Luz de luna!
La niña sigue dormida.
Cuentos de honor y de amor...
¿No será que está perdida?
Pero sigue soñando...
Noches frías de buhardilla,
de tragedias, de mentiras.
¿Cuántas noches pasarías
soñando el mundo a hurtadillas?

Comentarios
Publicar un comentario