desde que adquirí el sentido común
he olvidado cómo orientarme: hoy ando
dislocada, con la cabeza por delante.
"¿cuál?" "¿cuánto?" "¿en qué medida?"
no dejan de preguntarme, pero yo ya
solo pienso en cómo volver a fundirme
con los colores en las nubes de levante.
¡tantas cosas me enseñó alicante!
que el mundo se abre paso como una
florcita de alelí: a pesar de nosotros;
y que el ritmo de los hombres
jamás debería contravenir al romance
que, sin duda, tienen el mar y la luna...
si la primavera de nuestra vida no es
sino algo que hay que superar, sentiré
la vergüenza propia de los que olvidan
cuando me sorprenda pensando
que este cuerpo es un habitáculo
para mí solamente, que no es necesario
bailar con nadie para entender nada.
y, aun en medio de esta catástrofe,
hoy... hoy me obstino en persistir.
creo que sigo buscando a alguien
que me quiera buscar a mí.
Comentarios
Publicar un comentario