Saudade... fundirme en ti
como en la mar.
Yo solo quiero ser tuyo – uno y fugaz.
Hace meses que reniego del espejo verde.
Ojos que gané a pulso... Hoy mirada inerte.
Brillan las escamas sobre un pellejo indemne.
Las ventanas doradas – de un piso piloto.
Aventuras truncadas porque no me termino.
O ansío ser una persona definida
o me veo asediado por la fantasía.
Ni diligencia ni inteligencia – akrasía.
Llevo meses soñando que alguien me castiga
por hacerme el antihéroe y dormir tan poco.
Hoy me ha despertado la risa de la muerte.
Llevo años esperando que la vida comience.
Estas manos mías no conocen el cariño.
Deben decir lo que yo no pude – son un mito.
¿Cómo podría amar eso a lo que soy adicto?
Suéltame, Saudade. Déjame volver a casa.
Soñé que un ángel en mi diván lloraba
mientras yo escuchaba música en la cama.
Es que... ¡A mí me eligió – la melancolía!
Otro día seré lo que debiera ser.
Quizá, Saudade, un trato podríamos hacer:
un día existo y al siguiente te conquisto.
Así, tendría tiempo para aprender por fin
cómo olvidarte y cómo hablar con chicas.
Anhelo dirigir el velero de lirio que
me trajo a tu orilla – tras el primer naufragio.
Lo recuerdo, todavía, sobre un río rojo.
Devuélvelo, Saudade. Hoy es mi cumpleaños.
Saudade... vivir según el
tiempo de la mar.
(Despertar...)
El de la era verdadera (pin, pon, fuera).

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