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el sauce triunfa hoy

La tensión del anhelante consiste en elegir entre remar o por el Río dejarse ir, fundirse en temible lamento impasible. Sumergido, es atravesado por el volver de los siglos, por corrientes caprichosas donde siempre viajan las mismas preguntas. Navegando, es dominado por los númenes y sus tramas,  por susurros insidiosos de los fuegos fatuos que moran en el musgo, la espuma, las ramas. En su tribular y tripular, oye al Río reír: "¿Adónde, dulce niño? ¿Dónde quieres ir?" Pero el anhelante solo sabe amar, y se pierde en la voluptuosidad del agua, caricia infinita; en la novedad de las criaturas que lo acompañan en su travesía; en el empeño de la luz por  encontrar colores nuevos; en la alegría de  los frutos salvajes; en ser un remar, un nadar,  un despertar. Belleza invencible, el olvidar que cuando desea ser agua es madera, y, cuando quería ser madera, no lo era. Y el Río, aun cansado, a veces logra inquirir: "¿Adónde, dulce niño? ¿Dónde quieres ir?" Una mañana, junt...
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lo primero que dios creó fue el viaje

  Lo primero que Dios creó fue el viaje To Vlemma tou Odyssea . 1995. Coproducción greco-franco-italiana. Dirigida por Theo Angelopoulos. Con Harvey Keitel, Maïa Morgenstern, Erland Josephson, Thanassis Vengos, Yorgos Michalakopoulos, Dora Volanki. 35 mm. 176 min.  Saqué el DVD de La mirada de Ulises en préstamo allá por noviembre de 2022. Prácticamente, acababa de mudarme a Madrid; recién comenzaba la carrera de Filosofía, y a frecuentar el Doré y la filmoteca de Educación. Anteriormente, también en el primer cuatri, cuando ya refrescaba, había ido a ver Nostalgia al Doré, y nada más salir había escrito a Carlo, entusiasmado, y elle: “mirate la mirada de ulises”.   Aquel miércoles, en clase de Antigua le pedí a José María más tiempo para la reseña del Gorgias. “Claro, ¿para cuándo era?”, “para ayer o antes de ayer”, “ah, bueno”, y entre risas dijo algo así como “estos filósofos siempre necesitan más tiempo”, y nos contó que a un doctorando suyo le había concedido t...

ronda infantil

El camión de la basura irrumpe victorioso, sorprendiendo a Fabius Fabians en estado deshonroso: la húmeda mejilla quiere hundirse en el papel, pelusas, tazas sucias y la cama sin hacer. Dos claveles blancos sin vida en el balcón; Fabius Fabians ha pecado por indecisión. Y ahora todas las flores no dejan de gritarle que aunque ahora tenga un cuerpo no volverán a amarle. Ya son las tres y media, ya se para el caminón,  ya baja el hombrecillo parecido a Claude Chabrol, y, como de costumbre, coloca la escalera mientras Fabio calcula el tiempo que le queda. Corre a la cocina, y allí está el duende azul preparándose un sándwich de pasta con atún. "Ya nos toca, amigo, ya llegó el camión", se toman de la mano y entonan la canción. El hombrecillo triste ya embiste la persiana, Fabius Fabians se esconde debajo de la cama. El pequeño duende recibe al colibrí, y con sumo mimo lo deja en un cojín. El cuerpo de Fabio baja la escalera guardándose el duende de que nadie lo vea. Fabius Fabian...

nuestra única patria es la infancia

lo que debo escribir no puede escribirse lo que debo decir no puede decirse lo que debo amar no puede amarse lo que debe cambiar, debe olvidarse demagogos, embusteros, egotistas, carroñeros,  los traidores, los traidores, vencedores y maderos en el barrio, los derroteros  terminan todos en la misma plaza, en la misma hiedra, en el mismo agua,  en la patria única, que es la infancia así que arrojen ya el misil inteligente, destruyan adverbios, defiendan la muerte, aniquilen el puente que conduce al parque, ahoguen los cantos bajo rugidos de tanque... raíces seguirán creciendo horizontales mientras haya amigos sobre la tierra. no nos conmueven sus postales de frontera; el tiempo mismo es una guerra.

viernes

florecer "a pesar de" vencer al silencio ¿es un deber? en la palabra germinal podría pacer y finalmente hacer las paces con la esperanza.

el teatro crea la vida

El teatro crea la vida Tres hombres no pueden ocultarse bajo la tapa de un puchero. 2024. Producción española. Dirigida por Asur Fuente y Sergio Montero Fernández. Con María Prendes, David Blanka, Hugo Manso. Digital. 85 min.  Tres hombres no pueden  ocultarse bajo la tapa de un puchero  se articula a partir de la experiencia vivenciada por los hermanos Rodríguez Iglesias, Honorina, Paulino y Herminio, y Lino Oviaño, pero, como señalaron los propios directores, esta historia bien podría tomarse como paradigmática de diversos personajes de la resistencia asturiana, e incluso española, durante la guerra civil y la represión franquista. Si bien la película nace de la lectura de los diarios, cartas y otros textos escritos por Paulino, Herminio y Lino durante aquellos dos años y medio que pasaron en el refugio, esta no se agota en el testimonio. A través de la investigación teatral y un loable trabajo de archivo, Asur Fuente y Sergio Montero componen una obra que es simultánea...

nuevos ministerios

pensar en ti es  pensar en mí con pies dolidos de bailes al sol. tu nombre es solo y no es tu sudor, pero el mío es tuyo cada vez que lloras. ese baile fue y ahora soy yo con manos rotas de agarrar tu voz. 

harmonía última (con la mujer del mar)

¿adónde fue el vencejo, con su palabra clara? ¿y adónde la ensenada, con su savia sagrada? aquí, ya solo el vaivén de un licor añejo, que, otrora dirigido por el faro y su tiempo, ahora está desacompasado del viento, sin ti. aquí, solo el rumor de un bebedizo infecto, una pueril sonatina sobre últimos encuentros, que, como pupilo irredento, desafina.  veo tu cuerpo, en lucha, en una danza a muerte con el tiempo presente, y a mí me olvida, pero, entonces, el mar bosteza para recordarme que ella, ella es que es de agua, y yo soy sauce, siempre, siempre. sé que con la aurora llegará el deber, y habré de partir, y tripularé mi velero hecho de violeta y lirio, y avanzaré a golpe de beso y verso tibio, y volveré a sumirme en un eterno abril.  pero todavía queda una noche de nuestro estío, así que correteamos por los somnolientos riscos, y, bajo la luz derramada en cada susurro tuyo, nos busco, y nos busco, y nos busco... y solo me encuentro a mí. a mí no me venció el mármol rosado d...