lo que debo escribir no puede escribirse lo que debo decir no puede decirse lo que debo amar no puede amarse lo que debe cambiar, debe olvidarse demagogos, embusteros, egotistas, carroñeros, los traidores, los traidores, vencedores y maderos en el barrio, los derroteros terminan todos en la misma plaza, en la misma hiedra, en el mismo agua, en la patria única, que es la infancia así que arrojen ya el misil inteligente, destruyan adverbios, defiendan la muerte, aniquilen el puente que conduce al parque, ahoguen los cantos bajo rugidos de tanque... raíces seguirán creciendo horizontales mientras haya amigos sobre la tierra. no nos conmueven sus postales de frontera; el tiempo mismo es una guerra.
linces de discurso, jibias de interioridad