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las buscas

desde que adquirí el sentido común he olvidado cómo orientarme: hoy ando dislocada, con la cabeza por delante.  "¿cuál?" "¿cuánto?" "¿en qué medida?" no dejan de preguntarme, pero yo ya  solo pienso en cómo volver a fundirme con los colores en las nubes de levante. ¡tantas cosas me enseñó alicante! que el mundo se abre paso como una florcita de alelí: a pesar de nosotros; y que el ritmo de los hombres jamás debería contravenir al romance que, sin duda, tienen el mar y la luna... si la primavera de nuestra vida no es sino algo que hay que superar, sentiré la vergüenza propia de los que olvidan cuando me sorprenda pensando  que este cuerpo es un habitáculo para mí solamente, que no es necesario bailar con nadie para entender nada. y, aun en medio de esta catástrofe, hoy... hoy me obstino en persistir.  creo que sigo buscando a alguien que me quiera buscar a mí. 

el sauce triunfa hoy

La tensión del anhelante consiste en elegir entre remar o por el Río dejarse ir, fundirse en temible lamento impasible. Sumergido, es atravesado por el volver de los siglos, por corrientes caprichosas donde siempre viajan las mismas preguntas. Navegando, es dominado por los númenes y sus tramas,  por susurros insidiosos de los fuegos fatuos que moran en el musgo, la espuma, las ramas. En su tribular y tripular, oye al Río reír: "¿Adónde, dulce niño? ¿Dónde quieres ir?" Pero el anhelante solo sabe amar, y se pierde en la voluptuosidad del agua, caricia infinita; en la novedad de las criaturas que lo acompañan en su travesía; en el empeño de la luz por  encontrar colores nuevos; en la alegría de  los frutos salvajes; en ser un remar, un nadar,  un despertar. Belleza invencible, el olvidar que cuando desea ser agua es madera, y, cuando quería ser madera, no lo era. Y el Río, aun cansado, a veces logra inquirir: "¿Adónde, dulce niño? ¿Dónde quieres ir?" Una mañana, junt...

no consumado

Noche intempesta de furia violeta cayendo sobre mi azul: recogió mi lágrima de su muslo canela, tomé la suya sumergido en tul.   Suspiro luminoso que inaugura un adagio precoz: su danza ya es crin de la eterna ternura, y yo… Lira inane suspensa en su voz. Deseo invencible, puro lamento, persevero: de noche agnición y de día fermento, mientras ella… Se calza y se peina, y Adam cantando.   A la blanca noche, reina de mi marjal, el pas de deux le es esquivo , y Albrecht devengo, criatura espectral: anhelante, en permanente estío.    

romance de febrero

A mi orquídea púrpura... Mírame... y yo seré. Lágrimas; en ti pacer, y, mientrastanto, sutures retratos de mi niñez. Has urdido un sacramento, has tejido para mí el traje que siempre quise, y el islote, y el patín... Entramadas; en mis buscas, voy sin yelmo, sin pudor, sin temor a mis finales; ...inmortal en tu verdor. Y si te quedas dormida, yo aún existiría; ...navegando el mar púrpura contenido en tu pupila. Las elipsis y los verbos son ahora mis amigos. Estoy, estoy, y soy, y soy...; ¡tú me has visto! Ya es hoy.

hay un verde lima

Te busco... Hay un verde lima que huele a crema solar, a jugo de naranja, a lavanda.  Hay un verde lima que suena a siesta soleada, al juego de las estatuas, a la arribada del barco ciego de Chabuca Granda.  Hay un verde lima que sabe a salitre que persiste, a desencuentro trovado, a jora tratada con sumo cuidado. Hay un verde lima que es índice bailarín sobre la palma de una mano, disfraz improvisado con visillos, cámara no disparada a tiempo. Hay un verde lima que es tan azul como dicha capital, o como lo ibicenco-invernal, o como mi deseo. Hoy siempre es noviembre, y perseguimos juntas unicornios y liebres, y acordamos alumbrar algo digno de Silvio Rodríguez, y vuelvo de las catacumbas de Puig d'es Molins borracha de pretéritos, y tú siempre contestas, riéndote: "¡Si celebrar la vida es celebrar la muerte!".

romance de mayo

                         A mi hortensia blanca...                                                                      Como la grácil hortensia ilumina el mes de mayo, despertando los jardines del corazón en letargo; como las gemas del mar desafían hoy al rayo, persistiendo en su cariño al candor de lo soleado; como la pronta abubilla entona un canto tan claro, respondiendo ya al abrazo de las danzas del reclamo. Tú has traído la ternura a este viejo camposanto. Ya no temo a la belleza... Tú me elevas sin quebranto.

cumpleaños

      Saudade ... fundirme en ti como en la mar. Yo solo quiero ser tuyo – uno y fugaz.   Hace meses que reniego del espejo verde. Ojos que gané a pulso... Hoy mirada inerte. Brillan las escamas sobre un pellejo indemne. Las ventanas doradas – de un piso piloto.   Aventuras truncadas porque no me termino. O ansío ser una persona definida o me veo asediado por la fantasía. Ni diligencia ni inteligencia – akrasía.   Llevo meses soñando que alguien me castiga por hacerme el antihéroe y dormir tan poco. Hoy me ha despertado la risa de la muerte. Llevo años esperando que la vida comience.   Estas manos mías no conocen el cariño. Deben decir lo que yo no pude – son un mito. ¿Cómo podría amar eso a lo que soy adicto? Suéltame, Saudade. Déjame volver a casa.   Soñé que un ángel en mi diván lloraba mientras yo escuchaba música en la cama. Es que... ¡A mí me eligió  –  la melancolía! Otro día seré lo que debiera ser.   Quizá, Saudade, un tr...